Cambios sociales con la homosexualidad y el feminismo, una evolución sin precedentes

La lucha por defender el feminismo y la homosexualidad podría traer efectos negativos para generaciones futuras.

Cambios sociales con la homosexualidad y el feminismo, una evolución sin precedentes

Con el paso del tiempo, la homosexualidad y el feminismo se han vuelto más y más fuertes, se han regenerado después de años de machismo y restricción total por parte del sistema social al que hemos pertenecido hasta ahora.

Es claro que hay quienes están en contra de la homosexualidad y el feminismo, pues son visiones y caminos naturales que no ha muchos les conviene o, por simple ignorancia, no conocen sobre ello.

Hoy se ha potencializado el tema, con las redes sociales y el interés morboso de los medios por seguir el proceso de evolución de la homosexualidad y el feminismo. Hemos visto marchas, por parte de las mujeres contra el machismo, de familias contra el matrimonio gay, hemos visto cambiar las políticas por simples intereses, y hasta revelaciones de la iglesia que antes jamás hubiéramos imaginado.

Pero existe una cortina en todo este espectáculo, una cortina que absolutamente nadie ha notado, o que quizá no le convendría abrirla a ninguna de estas dos partes, pero empecemos argumentando el porqué de esta visión que les daremos al final…

La llamada ideología de género y el feminismo han sido “aberraciones” que incluso se ha afirmado, pueden destruir la estructura básica de la sociedad, esto según la iglesia.

Hace unos meses en una publicación del arzobispado de Guadalajara, el sacerdote Antonio Gutiérrez Montaño, escribió sobre la castidad, las relaciones sexuales y la homosexualidad y donde señaló que “según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En la Sagrada Escritura están calificados como graves depravaciones, e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios. Ahora bien, este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, personalmente, de sus manifestaciones; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso”.

No obstante, a lo igual que señalan esto, no podemos olvidar lo que hizo la iglesia con las mujeres desde la santa inquisición hasta ahora, donde incluso se afirmaba que la mujer también era un ser débil y si no seguían las normas incluso eran señaladas como anomalías y repugnas de Dios.

Y es que ahora no pueden castigar como antes, gracias a dios, por que en aquella época, entre los aparatos de tortura más frecuentes para las mujeres estaban el llamado desgarrador de senos, que como su nombre lo indica el fierro atravesaba todo el seno para desgarrarlo; existía también la pera, la cual se introducía por la vagina y al encontrarse al interior, se abría, lo que provocaba múltiples desgarres. Tanto a las mujeres como a los homosexuales les aplicaban el empalamiento, un palo atravesaba todo el cuerpo. Otro instrumento de tortura aplicado a las mujeres era la araña de hierro, que arrancaba los senos desde la raíz.

Pero a pesar de “abolirse” la Inquisición en 1820 la persecución hacia las mujeres por parte de la Iglesia no cesa.

Apenas en 2015, el Papa Francisco en uno de sus discursos públicos equiparó las demandas por la igualdad de género con el fascismo y señaló “Me pregunto, por ejemplo, si la llamada teoría del género no será expresión de una frustración o de una resignación que lleva a eliminar la diferencia sexual porque no sabe medirse con ella”.

Además envió un mensaje a un seminario internacional del Pontificio Consejo para los Laicos sobre “Mujeres y trabajo”, en el que expresó “que el simposio contribuya a afirmar el papel insustituible de la mujer en la familia y en la educación de los hijos, así como el aporte esencial de las mujeres trabajadoras en la edificación de estructuras económicas y políticas ricas en humanidad”. Claro, por que para ellos el lugar de la mujer es la familia, pero para beneficio del capitalismo, las mujeres trabajadoras tienen que ser productivas en el centro de trabajo y al mismo tiempo, cumplir sin falla con las labores domésticas. Un mensaje para fortalecer la naturalización de la doble jornada laboral que oprime a las mujeres trabajadoras y de los sectores populares.

Al parecer la iglesia católica no permitirá el desarrollo de la homosexualidad y el feminismo, algo que no sorprende.

¿Y por que le cuesta tanto trabajo a la sociedad aceptar estas dos vertientes?

Como mencionábamos anteriormente, la sociedad aún no puede aceptar completamente que las mujeres participen del todo en los sistemas político y económico, o que los homosexuales formen familias y muestren su amor a plena luz del día.

Pero las leyes y la ética se ha modificado, lentamente, lo que ha provocado que se divida la sociedad en una aceptación y una negación. Y esta es la cortina que muchos no han logrado ver.

Una división de ideologías, valores y ética, resulta conflictivo para la estabilidad social y política, existe un tropiezo que se volvería fatal para la armonía de próximas generaciones. Pongamos de ejemplo un clásico, el fútbol, es un tema de favoritismo, pero muy marcada por ideologías, gustos si así quieren llamarlo; por años el fútbol se volvió una causante de problemas sociales, y hasta la fecha lo es.

Si bien podríamos estar pensando que luchamos por la igualdad o la equidad de género, cuando realmente estamos creando futuros tropiezos para la evolución humana y el desarrollo social.

Pensemos un momento, los hombres por siglos gobernaron el mundo, pisotearon los derechos de los demás y nada podía decírseles, creando una gran herida en la convivencia de dos géneros, hombre y mujer. Ahora bien, el empoderamiento de la mujer ha resultado fenomenal, un gran logro sin duda, pero incluso el feminismo y los radicalismos han lastimado también esta convivencia social, incluso en tan pocos años que lleva el feminismo.

Es decir, consideremos que las mujeres ganan poder y terreno en temas de labor, expresión y hasta política; existe un miedo que radica en que las mujeres cometan el mismo error que los hombres cometieron por décadas, un terrible error que le costaría a la historia futura quizá una guerra de géneros, no como la guerra mundial, si no mucho peor, una guerra colectiva intelectual, la más dañina según pensadores y filósofos que han recalcado que la mente y el cerebro son capaces de lastimar a las personas de manera psicológica.

En fin, después de una batalla de géneros, los homosexuales donde quedan, a que bando defenderían, quienes serían ellos. Por nuestra parte predecimos que deberían ser los equilibrantes de esta batalla. Hoy por hoy los homosexuales se han vuelto víctimas de abusos por parte de hombres y mujeres, pero es hasta ahí a donde llegan, a ser víctimas y solo eso.

Los homosexuales y la comunidad LGBT, tienen que ser los nuevos justicieros, la nueva balanza, aquellos que resurgan de entre las sombras y den la luz a la equidad de género.

Esta es la cortina, una que solo ha cegado a la sociedad por preferencias y temores, una temática como la homosexualidad y el feminismo que solo se ha vuelto un debate morboso y conflictos de ego. Hace falta ver más allá, hace falta preguntarnos que es mejor, la igualdad o la EQUIDAD, dos términos muy diferentes. Y después analizar qué papel juegan realmente los homosexuales, que rol podrían tomar ante conflictos sociales y políticos que señalan que la batalla entre hombres y mujeres no está llevando a un declive, pues dejamos de lado muchos temas que acontecen hoy en día y que necesitan nuestra atención, mucho más allá de sanar nuestra consciencia y aliviar nuestra alma, como lo diría la iglesia católica.

Deja un Comentario

Su E-mail no será publicado.

Puede usar estas etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*